Salvemos Cabana pide a la Consellería de Sanidade que analice el agua de las balsas mineras del Monte Neme

La actividad llevada a cabo en el siglo XX, orientada durante más de 60 años a la explotación metalífera de wolframio y estaño, podría incidir en la presencia de residuo tóxico ácido en las masas de agua contenidas en la cumbre del monte, suponiendo un peligro ambiental para la salud de la población y el entorno en caso de un nuevo vertido a gran escala o la instalación sin control de tuberías de drenaje.

De hecho, las primeras labores mineras en época moderna datan de la Primera Guerra Mundial, explotándose hasta la década de 1970 por minería de interior y finalizando a mediados de los 80 mediante explotación a cielo abierto, logrando una producción significativa -incluso a nivel nacional-, de concentrados de wolframita y casiterita, que en 1984 llegaron a alcanzar las 37,7 y las 16,25 toneladas respectivamente.

El principal problema reside en que los filones, fundamentalmente de cuarzo, están mineralizados, además de con wolframita y casideraitva, con otros elementos como la calcopirita, la scheelita y la arsenopirita, siendo algunos de ellos particularmente ricos en sulfuros metálicos.

Hay que recordar que durante décadas, el tratamiento realizado "in situ" en las instalaciones del Monte Neme consistió en la trituración y molienda del grueso del mineral , para a continuación realizar un proceso de tostado y separación de los concentrados de wolframita y casiterita, exportados a través del puerto de A Coruña, en el primer caso, y llevados a Vilagarcía de Arousa para la recuperación de estaño, en el segundo.

La suma de estos factores (fragmentación rocosa, molienda, procesado) en las condiciones anteriormente mencionadas y el desconocimiento del lugar final de depósito de los residuos, presenta una serie de impactos ambientales que podrían haber repercutido finalmente en la masa hídrica almacenada en las balsas mineras, una de las cuales reventó en la madrugada del pasado día 10 originando un vertido de agua y lodos de más de 24.000 m³ del que no se conoce su grado de toxicidad, pero que podría no ser inocuo para los terrenos -especialmente en el caso de los de cultivo- de las parroquias afectadas en Carballo y Malpica.

Por ello, la asociación ha cursado una solicitud por escrito a la Consellería de Sanidade para que se proceda al análisis de aguas de las balsas de la mina abandonada de Monte Neme, para descartar cualquier tipo de problemática a mayores de lo que ha supuesto este desastre ambiental para la Comarca de Bergantiños.

(17.2.2013)