Salvemos Cabana se reafirma en el desastre ambiental causado por la falta de control sobre la actividad minera en el Monte Neme

La asociación rechaza cualquier intento de crear polémica sobre la situación del monte y confirma que los altos niveles de acidez (mediciones de pH bajo) y aluminio detectados por la Xunta y comunicados la semana pasada sólo tienen una lectura posible al tratarse de aguas cuya toxicidad impide su consumo para uso humano y/o riego de cultivos por los efectos que pueden tener para la salud y el medio ambiente.

Detalle del vertido de aguas ácidas denunciado al Seprona
De hecho, la presencia de aguas ácidas es un fenómeno en el que la actividad minera actúa de agente potenciador y es desgraciadamente muy habitual en explotaciones de todo el mundo en las que en algún momento se ha llevado a cabo explotación metalífera y que no han pasado por ningún episodio de restauración, provocando la contaminación de aguas y sedimentos fluviales. Además por su naturaleza, magnitud y elevado coste de remediación, la solución a este problema presenta numerosas dificultades.

En este sentido, las zonas mineras en su conjunto se pueden considerar como áreas fuente de drenajes ácidos. Para evaluar los lixiviados ácidos de un área minera basta con medir el caudal en el punto de la red fluvial que recoge todos los drenajes procedentes de la misma y analizar su calidad, determinando con el dato de volumen y concentración su carga contaminante, tal y como supuestamente ha realizado la Xunta en el Monte Neme.

EL DESASTRE AMBIENTAL DEL MONTE NEME NO ES "INFUNDADO" SINO REAL

Por otra parte la asociación se reafirma en la denuncia efectuada el pasado lunes sobre la presencia de aguas contaminadas en el entorno de la balsa minera situada al este de la concesión 'Reconquista', de ahí que ante el riesgo potencial se haya dado aviso al Seprona y enviado una serie de pruebas documentales para su valoración, al ser el departamento de la Guardia Civil encargada de la vigilancia medioambiental.

Salvemos Cabana lamenta profundamente la notable falta de criterio que han demostrado algunos responsables públicos en la gestión de toda la problemática asociada al Monte Neme, antes y despues de la rotura de la balsa minera el pasado 10 de febrero, tanto en la falta de previsión como en posteriores valoraciones efectuadas sobre el estado del monte y el pretendido proceso de restauración.

En definitiva, lo sucedido ha dejado en evidencia que la falta de control de las administraciones sobre el medio ambiente puede derivar en situaciones indeseadas a nivel de salud pública para las poblaciones de las áreas afectadas por proyectos industriales. Por todo ello, resulta lamentable que tenga que ser la ciudadanía la que ejerza la tarea de fiscalización que en ocasiones los representantes políticos no saben -o no quieren- llevar a cabo.

(24.4.2014)